Nestor Morales T.
La política, como hemos dicho desde hace un rato, no es un juego sencillo, ni mucho menos una ciencia pura que no requiera mas que la candidez de sus lideres o uno que otro titulo para los tecnócratas de turno. La política, en efecto, es un arte. De esto se sigue que requiera de talento y sudor en cantidades no despreciables por lo que cualquier evento que se ejerce en la política o bien es un plan organizado y sistematizado o bien es pura suerte que como tal consigue solo la continuidad y permanencia de un boleto de lotería.
No quiero hacer una apología de la política como arte ni menos hablar de los juegos de azar, aunque debiera a veces para instruir a tanto político que anda suelto y que actúa a tontas y a locas sin medir ni lograr mediar posteriormente actos mas racionales que consigna beneficios tanto para el como para su comunidad.
Lo que busco, insistentemente, es enviar mensajes en una botella (o botellazos si sirvieran mas) respecto a como enfrentar en el discurso, los debates a los que la opinión publica y la opinión política nos mueven.
Este fin de semana en la edición de un matutino un columnista internacional hacia una larga apologética respecto a los toques de queda para menores de edad, de cómo tanto en Latinoamérica como en Estados de USA y en la vieja y sabia? Europa se instalaban sistemas de control de asistencia en los hogares de los jóvenes con tres fines fundamentales: que lleguen vivos a casa, que se mantengan dentro de estas y lejos de los peligros contra ellos y tercero, mantenerlos alejados al binomio calle-noche que por cierto acelera corazones y audacia protegiéndolos como usted podrá observar de ellos mismos.
Argumentos de la clase de que como hoy las calles han sido tomadas por los delincuentes y drogadictos es mejor mantener a nuestros hijos buenos en casa para que no sea que la osmosis de la delincuencia y el latrocinio se vean mezclados con los de nuestra sangre o clase. Cuidado. No todo es tan malo, también estos argumentos poseen hondos contenidos de proteccionismo, alevoso si, pero con señales de que algo en el animo busca cuidar de nuestros adolescentes.
La pregunta es si ¿estos sistemas dan un resultado, si no ofenden la moral, si privan la libertad, si ayudan a acercarnos más fácilmente a quienes son en verdad los criminales? La verdad, ninguna de las anteriores. Nada que tenga que ver con argumentación falaz tiene que ver con la política verdaderamente sino con el lenguaje de la prensa, con la claque si se quiere pues, lo realmente político del asunto radica en la invitación inicial que hace este proyecto conservador: mete a tus hijos dentro de casa que afuera el mundo es terrible y duro, te lo digo yo que soy adulto y que se como son las cosas en realidad, haz que te pidan permiso, que te respeten y tu ordénales que hacer hasta que consigan la mayoría de edad y los demás atributos de esta (trabajo, familia, posición) para que de ahí en adelante sean ellos quienes tomen sus decisiones y tu no te metas en ellas, pero antes, que te obedezcan.
Claro, el párrafo anterior podría ser parte de un manual añejo de educación de los hijos pero refleja buena parte de lo que los conservadores piensan en verdad de las cosas de la sociedad, incluso de la política.
Cuando se quieren impulsar medidas de gancho pequeño pero eficiente como la de toque de queda para adolescentes lo que se busca no es solamente llevar hijos a casa más temprano para que cenen con sus padres y vean programas de crímenes callejeros en familia. Lo que se busca es una medida de pendiente resbaladiza que luego genere un efecto bola de nieve, o sea, que a partir de una pequeña que parece de sentido común y útil para todos, especialmente a los padres y madres de familia, se busquen asentar principios y valores que logren extrapolarse a cuestiones mas profundas y extensas de la política en general.
Una medida de esta clase simulada como afín con la tranquilidad de los padres para que puedan tener sus hijos en casa desde una hora determinada de la noche o que se prohíban ciertas horas de venta de alcohol, etc. Pareciera de suyo evidente votarlas a favor y aplaudirlas pero no es solo eso lo que se busca regular sino demostrar en los hechos que la libertad de desplazamiento y reunión (garantías constitucionales) pueden restringirse con mas ligereza de lo que la Ley inclusive supone. Este seria un paso gigante para la derecha, para los conservadores en cimentar la política de restricciones antes que una basada en libertades, en desocupar la ciudad y convencernos que vivimos en el Far West que creen ellos vivir. Fíjate: un padre estricto que busca cuidar a su familia de los “lobos” del mundo de allá afuera y por eso restringe los horarios de relajo, las horas que transitas en la calle, la libertad de reunión de partidos, de grupos que no sean “propios” de lo que ese mismo padre considera, la detención por sospecha, el encarcelamiento sin garantías del detenido, la tortura y por que no –si las razones de Estado así lo indican- desaparecer y agredir los derechos de todos por amor a la familia propia.
Ricardo Lagos, recuerdo, comenzó su Gobierno con una fiesta ciudadana que los vecinos del Parque Forestal consideraban una chacota y un basural, mas allá de los paquetes de papas fritas y botellas de cerveza lo que había en esos actos era una lógica moral de “ocupar” las calles para que no sean los pocos delincuentes quienes le quiten a la gran mayoría de los ciudadanos el derecho que tenemos de desplazarnos y reunirnos con quienes consideramos mejora para hacer crecer nuestro propio discurso, nuestra propia noción de lo bueno, lo justo y lo bello. Esos son parte de los valores progresistas, guíate por ellos y no pienses en restricciones.